El paisaje habitado
“Vivir en un pueblo supone integrarse en una comunidad donde el entorno natural, el caserío y la memoria colectiva forman el núcleo de la vida espiritual y social”
José Miguel de Barandiarán y su estudio de la cultura tradicional vasca
Elía fue declarado Paisaje Protegido en 2007, a iniciativa del propio Concejo. La protección comprende todo su término, unas 525 hectáreas, incluido el núcleo urbano.
La decisión nació de una preocupación muy concreta: conservar Elía frente a la presión urbanística que estaba transformando otros pequeños núcleos cercanos a Pamplona.
En aquel momento, el entorno de Elía estaba sometido a una creciente presión por el crecimiento urbano, las infraestructuras y otros usos. La declaración permitió dotar al territorio de un marco de protección y mantener el carácter rural del pueblo y de su entorno.
Elía se protegió para que siguiera siendo Elía, y hoy día, sigue siendo un pueblo habitado dentro de un paisaje protegido
Pero Elía no se protegió únicamente para evitar que se construyera más. Su territorio conserva también una representación de los paisajes y hábitats de las estribaciones prepirenaicas occidentales: bosques, pastos, espacios abiertos, zonas húmedas y cursos de agua forman un mosaico de valor natural y paisajístico.
Durante siglos, la agricultura y la ganadería dieron forma a buena parte de este paisaje. El abandono de algunos de estos usos favoreció después el avance del bosque sobre antiguos campos y pastos.
Por eso, la protección de Elía une dos dimensiones que aquí son inseparables: conservar un paisaje valioso y mantener la identidad de un pueblo.
Hoy el reto es diferente: conocer cómo está cambiando el territorio, conservar sus valores naturales y paisajísticos y compatibilizar su gestión con la vida de quienes lo habitan.
Recomendaciones para la visita
- Recuerda: Elía es un pueblo pequeño y viven pocas personas. Los espacios para aparcar son limitados y los caminos tienen otros usos además del recreativo.
- Aparca en el parking: utiliza únicamente los espacios habilitados y respeta las zonas de paso y los accesos a las viviendas. Y si puedes compartir vehículo, mejor que mejor.
- El silencio también forma parte del paisaje: evita música, altavoces y ruidos innecesarios. En los caminos y espacios naturales, habla bajo y deja que se escuchen los sonidos del lugar.
- Mantén tu perro controlado: un perro suelto puede molestar a la fauna, al ganado o a otras personas y especialmente en un territorio donde conviven actividades ganaderas y espacios de interés para la fauna.
- No te lleves el paisaje: recolectar plantas, flores, frutos o elementos naturales empobrece el paisaje y altera la presencia de las especies que ahí viven.
- Tu basura, es tuya: los residuos no forman parte del paisaje, si no encuentras un contenedor guárdalo y llévalo contigo.
- Camina por los caminos: así evitaremos atravesar zonas de paso o propiedades privadas y deteriorar el paisaje.
- Comparte el camino: si hay ganado, mantén la distancia y déjalo tranquilo. Además acuérdate de cerrar los portillos que encuentres cerrados.
